Mary Sue: la ruina de la perfección

 

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Una gran mujer real no es perfecta

En narrativa, Mary Sue se refiere a un arquetipo de personaje, normalmente protagonista. A grandes rasgos, Mary Sue es un prototipo de chica ideal: joven, hermosa y muy popular. Es capaz de superar cualquier tipo de adversidades sin apenas experiencia. Sin embargo, cuando denominamos a un personaje como Mary Sue, estamos tachando al personaje como un fracaso, es decir, posee características pobres y recurrentes. Como escritores, debemos evitar este tipo de personajes para evitar que la obra caiga en la mediocridad.

Aunque Mary Sue se refiera a un tipo personaje femenino también existe su equivalente masculino, conocido como Gary Stu o Marty Stu. Aunque a veces se le llama igualmente como Mary Sue. El significado de Mary Sue no difiere de Gary Stu, solo cambia su sexo. Originalmente, Mary Sue se creó a forma de sátira de los fanfictions que abusaban de este arquetipo, a partir de entonces se emplea para definir a ese tipo de personaje.

Evitar las características de Mary Sue hace que nuestros personajes sean más interesantes, sobre todo los protagonistas, pero incluir alguna de sus características de forma aislada no es malo. El problema viene cuando agrupamos casi todas. Por ello, en esta entrada os contaré sobre dicho arquetipo. Hace tiempo que quería hablar sobre personajes, desde que llamó la atención cuando me referí a los personajes como herramientas en el Tag de escritor. Continue reading “Mary Sue: la ruina de la perfección”

Imaginando el Mundo

A la hora de empezar una historia de fantasía o ciencia ficción el primer elemento a tener en cuenta es el mundo, es la mayor diferencia con respecto a novelas de otros géneros. Debe ser sólido y profundo.

Antes de esbozar los primeros manuscritos, antes de definir a los personajes y la trama, hay que conocer el mundo donde se desarrollarán los acontecimientos y definirlo bien en nuestra cabeza, o apuntando para no olvidarnos. Las ciudades y las distintas gentes que habitan en ellas, la economía que los mueve, conflictos entre potencias, trazar fronteras y definir la geografía. Hay que aclarar las tecnologías o reglas de las cuales dispondrán los personajes. Dibujar un mapa ayudará.

En novelas de otros géneros, la historia se desarrolla en la actualidad, en el pasado, o incluso en ciudades o regiones ficticias, pero con características reales y funcionamiento claro, iguales a las que vivimos día a día o se vivió en el pasado. Si acaso necesitaremos documentarnos, en el caso de otras épocas, o visitar lugares para familiarizarnos. Con la fantasía y ciencia ficción moldeamos todo el mundo en nuestra cabeza y mientras más desarrollado y amplio mejor a la hora de escribir. Obtendremos más credibilidad en la narrativa, potencial en las descripciones y un pilar para sostener los giros de la trama. Quizás para un relato corto o en una historia con pinceladas leves de elementos fantásticos sea innecesaria tanta precisión, pero en la mayoría de casos debemos esforzarnos por recrearlos de vida propia.

Todo esto no implica que debamos narrar cada mínimo detalle, hay que describir lo primordial para poner en situación al lector. Si en nuestro mundo hay androides, basta con cruzar al protagonista, o secundarios, con algunos para que el lector comprenda que existen. Un buen mundo dotará de mejor trasfondo a los personajes, a sus conversaciones y modos de vida. Enriquecerá y dará sentido a los habitantes de ciudades, estaciones espaciales o cualquier escenario que se nos ocurra. Facilitará el trabajo cuando se utilice la magia o cuando la nave espacial necesite reparaciones. El mundo nos ayudará a desarrollar con claridad nuestra historia.