Mary Sue: la ruina de la perfección

 

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Una gran mujer real no es perfecta

En narrativa, Mary Sue se refiere a un arquetipo de personaje, normalmente protagonista. A grandes rasgos, Mary Sue es un prototipo de chica ideal: joven, hermosa y muy popular. Es capaz de superar cualquier tipo de adversidades sin apenas experiencia. Sin embargo, cuando denominamos a un personaje como Mary Sue, estamos tachando al personaje como un fracaso, es decir, posee características pobres y recurrentes. Como escritores, debemos evitar este tipo de personajes para evitar que la obra caiga en la mediocridad.

Aunque Mary Sue se refiera a un tipo personaje femenino también existe su equivalente masculino, conocido como Gary Stu o Marty Stu. Aunque a veces se le llama igualmente como Mary Sue. El significado de Mary Sue no difiere de Gary Stu, solo cambia su sexo. Originalmente, Mary Sue se creó a forma de sátira de los fanfictions que abusaban de este arquetipo, a partir de entonces se emplea para definir a ese tipo de personaje.

Evitar las características de Mary Sue hace que nuestros personajes sean más interesantes, sobre todo los protagonistas, pero incluir alguna de sus características de forma aislada no es malo. El problema viene cuando agrupamos casi todas. Por ello, en esta entrada os contaré sobre dicho arquetipo. Hace tiempo que quería hablar sobre personajes, desde que llamó la atención cuando me referí a los personajes como herramientas en el Tag de escritor. Continue reading “Mary Sue: la ruina de la perfección”

El pacto ficcional

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Conoce el pacto de ficcionalidad

El pacto ficcional, o de ficcionalidad, es un acuerdo tácito que existe en todo libro de ficción entre el autor y el lector. Es la base que fundamenta la narrativa, lo que proporciona verosimilitud a la historia, a los elementos presentados. Gracias a él, la narrativa se transforma en una actividad más amena y autentica. En géneros como la fantasía o la ciencia ficción el pacto ficcional toma mayor importancia al nutrirse, sobre todo, de elementos imaginarios o especulativos.

Con el pacto de ficcionalidad, el lector acepta los elementos imaginarios que suceden en la historia, diferenciando estos de las mentiras. Cuando alguien lee una novela o cuento de ficción imagina que los sucesos ocurrieron realmente. Si pensamos que el autor trata de convencernos sobre lo que cuenta o nos engaña entonces no disfrutaremos de la lectura. Aunque sepamos que los hechos nunca sucedieron, tanto en la experiencia de escritura como de lectura fingiremos que los sucesos de la trama ocurrieron realmente.

Si el lector mantiene incredulidad se aburrirá. Estará atento a la mínima contradicción o fallo que encuentre. Posiblemente abandone la obra a la primera de cambio. Imaginad a alguien leyendo Harry Potter cuestionando sobre la veracidad de un sombrero parlante, o la existencia de los dragones en Juego de Tronos.

Por su parte, el escritor añadirá en su historia tantos elementos ficticios como quiera, siempre que se respeten las reglas del mundo creado. Que exista magia no implica soluciones mágicas e incongruentes para resolver cada situación que se presente. Las bases del mundo se deben mostrar, de manera sutil pero clara, en los primeros compases de la historia. No se desvelará todo el funcionamiento en el principio, sería muy aburrido y tedioso, pero sí se debe aclarar sus derroteros.

Otra característica del pacto ficcional es cuando el escritor cuenta ciertas referencias sobre el mundo real que sirven al lector para entender claramente el mundo ficticio. Es muy difícil explicar elementos imaginarios sin hacer referencias a cosas conocidas. Del mismo modo, cuando el escritor obvia detalles o características de algún elemento, el lector entenderá que funciona como lo haría en la realidad que vivimos.

Hay que tener en cuenta que el pacto de ficcionalidad no se cumple siempre. De hecho, el lector romperá el pacto cuando el autor no respete las reglas. Buscar soluciones fáciles a los conflictos, abusar de los clichés y, sobre todo, ser incongruente sacará al lector de la experiencia. Romper el pacto significa que el lector rechazará a dicho autor en el futuro, significa que estamos haciendo mal nuestro trabajo.

@NeoToki0

Recursos narrativos: el Macguffin

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¿Qué guardará la caja?

Una caja cuyo contenido se desconoce presenta un potencial incalculable, se trata de un elemento capaz de representar esperanza, poder o riquezas. El misterioso transmite un sin fin de sensaciones, funciona como un gran catalizador para la imaginación, a pesar de no ser una idea innovadora en la narrativa. A veces cuenta con mayor importancia en una trama que el conocimiento.

Un objeto misterioso contiene un potencial equivalente a una página en blanco en manos de un escritor lleno de inspiración. Las historias con elementos misteriosos nos involucran más en ella, nos hacen sentir atraídos por esa aura magnética de lo secreto, de lo enigmático.

El elemento que hace avanzar la trama

El Macguffin es un recurso narrativo que pone nombre a los objetos o situaciones que ayudan al buen avance de la historia. Alfred Hitchcock atribuyó el nombre al recurso, quizás por ello se conoce más en el mundo del cine que en literatura.

El Macguffin es un truco, dota a los objetos de la suficiente importancia como para dirigir la historia hacia una dirección concreta, se utiliza como anzuelo para llamar la atención. A pesar de ser un engaño es ingenioso, su uso no afecta negativamente como sí lo hace el Deus Ex Machina. En una historia de piratas siempre hay un mítico tesoro que buscar, los espías lidian con documentos secretos o en casos más concretos como La Fundación de Isaac Asimov la gran Enciclopedia Galáctica a pesar de ser mencionada en diversas ocasiones nunca se muestra como tal.

La principal función del recurso es mover a los personajes por los distintos escenarios. El objeto dispone de un gran valor para los personajes pero a su vez se vuelve irrelevante para los lectores conforme avanza la historia. Un abuso o uso equivocado del elemento puede afectar a la historia, aunque sirva de catalizador, los personajes deben verse espontáneos y evitar acciones forzadas.

Los Macguffin de las historias se pueden cambiar por otro elemento similar en la mayoría de casos. Aquí es donde los autores deben sacar a relucir su ingenio y no conformarse con un objeto cualquiera. Un ejemplo de Macguffin bien elaborado es el maletín de Pulp fiction, el cual crea un aura de misterio entorno a él, provocado diversas teorías por parte de los fans. La película sería la misma si mostrara el contenido pero aquí se ve la elegancia de Tarantino al dotar a ese maletín de tanto misterio.

¿Qué tipo de Macguffin os han resultado más interesante y dónde los encontrasteis?

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Pulp fiction

El viaje del héroe II: los 7 personajes necesarios en toda historia

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Ilustración de Wojtek FUS

Los personajes forman un pilar fundamental en el desarrollo de una novela o película, nos conducen a través de la historia con sus propias acciones. Cada uno de ellos contiene unos arquetipos que definen la función que desempeñará dentro de una obra. Los arquetipos son máscaras, roles de los personajes. La función de un personaje puede cambiar a lo largo de la historia o combinar varias características a la vez.

En el viaje del héroe de Joseph Campbell también se habla sobre los personajes, si no leísteis la introducción sobre su teoría del monomito os invito a conocerla. Unas de las ideas presentadas por Campbell es que toda buena historia incluye a los mismos tipos de personajes. Más concretamente hablamos de 7 tipos de personajes que encontraremos en cada uno de nuestros libros o películas favoritas. Sus arquetipos pueden ser literales o simbólicos, por lo que servirán para cualquier género literario. Continue reading “El viaje del héroe II: los 7 personajes necesarios en toda historia”

Deus Ex Machina: un recurso a evitar

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Deus Ex Machina es un recurso narrativo que se utiliza en literatura, cine, teatro o cualquier otro medio que cuente una historia. Dicho recurso sirve para solucionar los problemas de la trama de un modo bastante peculiar, después de trabajar un argumento y un ambiente que sumerja de lleno en la historia el conflicto se resuelve con un elemento ajeno a lo que hemos presentado previamente, sin lógica alguna dentro de la trama. Por ejemplo, cuando uno de los personajes tiene un arma, habilidad o poderes mágicos que desconocemos, aparece un salvador inesperado en el último momento, sucede un accidente milagroso o el personaje antagonista muere de un ataque al corazón.

Deus Ex Machina significa dios de la máquina. El recurso proviene del teatro de la Grecia Clásica. En el escenario aparecía un personaje cayendo desde los cielos, colgado de una grúa, que representaba a algún dios del Olimpo para solucionar el conflicto de la escena.

Es un error utilizar un Deus Ex Machina para resolver los momentos trascendentales en la narrativa. Cuando un lector encuentra este tipo de soluciones se siente engañado, decepcionado. Posiblemente no confíe en leer otros libros del mismo autor o desaconseje a sus conocidos leerlo.

El poder de las pistas

Para preparar a los lectores de los giros argumentales y del final de la historia lo mejor es dejar pequeñas pistas por el camino. A diferencia de la creencia popular, no es negativo si algunos lectores adivinan el final o los sucesos venideros, todo lo contrario. Cuando alguien acierta el desenlace de alguna trama o del final se sentirá realizado, generando una satisfacción personal que es positiva para la percepción que tendrá de la obra. Siempre siendo cuidadoso a la hora de dejar pistas, si somos demasiado obvios se perderá el suspense y las ganas de seguir leyendo.

Pensad en los libros o películas que tras una segunda lectura o visionado descubrimos multitud de detalles que pasamos por alto la primera vez. También se pueden utilizar pistas evidentes para que otras más sutiles pasen desapercibidas, que esas pistas sirvan para solventar subtramas de menor importancia. Los pequeños detalles son los que a la larga marcan la diferencia entre lo común y lo sublime.

Para un autor es importante tener claro el desenlace de su historia, seguro que habéis escuchado muchas veces eso de pensar primero en el final. Evitar el Deus Ex Machina es la principal razón de ello. Si trabajamos en una historia interesante que avanza y avanza sin que nos venga a la mente como acaba sin duda tendrá un final desastroso.

La dualidad entre el bien y el mal en las historias de fantasía

Las historias de fantasía se suelen desarrollar entorno a un conflicto, una lucha de los protagonistas contra las adversidades provocadas por un villano. La eterna disputa entre el bien y el mal es la fórmula más sencilla y conocida, dos extremos opuestos que nunca se pondrán de acuerdo y su resolución marcaran el destino de todos. Pero ¿qué es el bien y el mal?

La alta fantasía o épica

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La Compañía del Anillo. Ilustración de Angus McBride

En este género literario el bien y el mal están claramente definidos, inclusive en la fantasía heroica donde impera la espada y la brujería. El bien es sinónimo de luz, de la bondad y de belleza. Los caballeros que defienden el bien portan armaduras de metales nobles, son altruistas, siempre se esfuerzan por enfrentarse al mal, a la oscuridad, a seres repugnantes, marchitos y corruptos que sirven a un señor oscuro con un nombre prohibido de pronunciar. El único fin de los malos es destruir y corromper el mundo tal y como se conoce porque sí. Es costumbre que los buenos sean cercanos a la realeza o descendientes de un linaje noble que siempre se han sacrificado por su pueblo y por los suyos.

Con la publicación del Señor de los Anillos, obra magna de J. R. R. Tolkien, se popularizó para el gran público un género que siempre se había estigmatizado como literatura juvenil, a pesar de su calidad y autores de renombre. Tolkien asentó las bases del género y después de él muchas publicaciones intentaron emular su fórmula con mayor o menor éxito. En el Señor de los Anillos el enfrentamiento entre el bien y el mal es claro, reyes aliados con razas tan puras como los elfos luchan por la libertad de la Tierra Media contra Sauron, el enemigo de todo, junto a sus hordas de seres infames. Una descripción algo brusca y falta de connotaciones que no hacen honor a tan gran historia pero ejemplifica a la perfección este cliché tan manido. Se ha hablado largo y tendido sobre la influencia del cristianismo en la alta fantasía ya sea de modo más o menos sutil, pero la lucha entre el bien y el mal ya se empleaba en los romances medievales y en otros relatos épicos de la mitología nórdica.

Cuando nos proponemos a escribir historias de fantasía tendremos que definir el enfoque del conflicto. Acercarnos a la alta fantasía es más sencillo a la hora de definir personajes y su contexto, para el lector será más fácil de digerir. El obstáculo será conseguir una historia atractiva y que sea sutil frente a los clichés. Además es fácil que se catalogue como literatura juvenil.

La baja fantasía

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El Matarreyes. Ilustración de Michael Komarck

El mundo real no se describe en términos absolutos, en la realidad no se debe catalogar con un estricto blanco o negro, más bien nos encontramos ante tonos grises. El bien y el mal son solo un punto de vista, una forma de definir fenómenos o personas para que nos sea más fácil de asimilar sus consecuencias. Las personas siguen sus intereses conscientes o inconscientemente de los efectos negativos que tienen sus acciones sobre otros; inclusos las buenas acciones tienen detrás resultados negativos que se ignoran.

La baja fantasía abandona los parajes idílicos y maravillosos para acercarse a la realidad, cayendo en un escenario sucio y sombrío. La época medieval fue un periodo oscuro y cruel, los reyes y nobles no eran grandes guerreros llenos de bondad sino que se acercaban más a lo que conocemos como tiranos, hacían guerras para ocupar territorios y por intereses económicos, no para liberar a los pueblos. En la baja fantasía no está clara la vinculación de los personajes en la balanza del bien y el mal, nada se cataloga en los extremos. Un claro ejemplo es Juego de Tronos de George R. R. Martin donde conforme avanza la historia te das cuentas de que cada personaje tiene sus circunstancias e intereses. Podemos identificarnos y comprender a alguien tan odiado como el Matarreyes cuando la narrativa muestra su punto de vista.

La baja fantasía requiere de un mayor trabajo en los personajes, en sus conflictos, intereses e incluso al inventar el mundo. Los protagonistas suelen ser antiheroes que conocen de cerca la pobreza, el mundo de la delincuencia y son rechazados por la gente corriente debido a su aspecto o procedencia. Este género es más atractivo para los lectores y saca un gran potencial de los personajes, como en el caso del brujo en la Saga de Geralt de Rivia.

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Geralt de Rivia. Ilustración de Alejandro Colluci

Existen otros subgéneros de la fantasía, lejos de los mundos medievales y los héroes con espada pero se apartan del conflicto entre la luz y la oscuridad o usan alguna fórmula similar para tratarla. Ya os hablaré en el futuro sobre los distintos tipos de fantasía.