[Relato] SyM -cap. 4: La Muerte

muerte

Nota: Este cuento continúa La deuda.

La Muerte

El poder de la copa era demasiado poderoso, una panacea para burlar a la Muerte siempre que se utilizara a tiempo. Ante tan abrumador artefacto, el soldado decidió viajar por el mundo para salvar la vida de los moribundos.

Su camino le condujo a lugares lejanos y desconocidos donde sanó a centenares de desvalidos, ahuyentando a la Muerte con solo unas gotas de agua. Pronto se hizo famoso por sus hazañas, los enfermos lo incluían en sus plegarias y muchos esperaban en la entrada de su ciudad o aldea a que apareciera su salvador.

Tras mucho tiempo, volvió para visitar a su familia. Por una paradoja del destino el soldado acabó postrado en la cama por una terrible enfermedad. Desceñir los planes de la Muerte fue su perdición.

Cuando utilizó la copa para salvarse, la Muerte le esperaba junto a la cabecera. No tenía nada que hacer, solo afrontar su destino. Con una acción desesperada se lanzó encima unas gotas de agua de la copa y al no surtir ningún efecto se derramó todo el contenido.

Con toda la esperanza desvanecida, el soldado pidió a su hijo que le trajera su viejo saco.

–Muerte entra en él –grito con las fuerzas que le quedaban.

Aunque parecía evidente el resultado, se sorprendió al atrapar a la Muerte.

Los años sucedieron casi con normalidad, aunque en todo ese tiempo nadie murió. El curso natural de la vida fue alterado. Se acabaron los incidentes mortales, las enfermedades letales y los asesinatos. Ahora no tenían sentidos las guerras al no caer nunca ningún ejército. El hambre solo era una sensación de vacío en el estómago. Por primera vez el mundo era feliz para orgullo del soldado.

Aunque no todo era tan maravilloso como aparentaba. Un grupo de personas se congregó de manera indefinida en la entrada de la casa del soldado. En el jardín. No fue hasta que el número de personas era lo suficientemente grande cuando se percató de ellos.

El soldado salió a su encuentro y halló individuos de aspectos sombríos, grotescos y marchitos. Era gente vieja con la piel consumida y los huesos marcados.

–Queremos morir –es lo único que le dijeron.

El soldado no les hizo caso al principio. No tenía sentido, cómo querría alguien morir por voluntad propia. Tardó poco tiempo en comprenderlo.

Continuará en el capítulo: Buscando la redención. Esta historia está inspirada en el cuento popular ruso El soldado y la Muerte de Aleksandr Nikoalevich.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s